Para que un fruto posea las cualidades óptimas tiene que cultirvarse ecológicamente, es así como realmente es absolutamente beneficiosa para la salud. Las mandarinas ecológicas, no son tratadas con productos como orthopheniphenol o el thiabendazol, usualmente utilizados para dar mayor brillo a los alimentos.
El cultivo cultivo orgánico de mandarinas está a salvo de los pesticidas o disolventes como es el caso del el white spirit, un derivado del petróleo que no puede ser eliminado en su totalidad, pues su efecto se introduce en los poros de la piel de la mandarina, llegando hasta la pulpa y el zumo de esta.
Actualmente, es quizá la fruta preferida por los niños, debido a que es bastante cómoda para sacarle la piel y tiene un rico y dulce sabor que les agrada y que les lleva a repetir.
La mandarina pertenece a un grupo de frutas cítricas, que constituyen una gran fuente de vitamina C; un antioxidante que es muy beneficioso para prevenir el daño producido por los radicales libres y así brinda protección contra diversos tipos de cáncer.




